Los mayores nos asustamos con muchas cosas. Pero los niños no suelen saber medir. Si les dice que se puede subir, lo intentan. De echo pasamos a muchos adultos que empujaban sus bicis. El truco con los niños es darles de comer todo el rato.
Camino de Santiago cuesta arriba
Gabi a por el premio de la Montaña
