Barranquismo a medida en Madrid

Cada día es diferente y cada grupo también. Sabiendo como es el recorrido y eligiendo un buen material, aseguramos la mejor experiencia posible.

Estamos a principio de temporada y aunque si hacemos el barranco de Somosierra, al norte de Madrid a medio día, ya tiene una temperatura correcta, todavía puede hacer bastante frio si vamos a primera hora.

En Akenay nos gusta que todo el mundo salga super-contento de nuestras aventuras de barranquismo. Por eso, somos totalmente flexibles a la hora de cambiar los planes sobre la marcha, siempre que se mantengan los máximos niveles de seguridad.

El domingo pasado, dimos a elegir el horario de la actividad a los participantes. Estos eligieron madrugar para poder ir a comer a una hora razonable de vuelta en Madrid, una vez terminada la actividad. Como el día amaneció bastante fresquito, y todo el principio del barranco de Somosierra estaba todavía en sombra, propusimos un cambio de planes sobre el recorrido habitual:

La opción era saltarnos un par de toboganes, el resalte con la cuerda de nudos y el primer rapel que es cortito. Así iríamos, totalmente secos, directamente al pasamanos que da acceso al famoso rapel de 30 metros en la cascada de los Litueros. Pero como contrapartida, realizaríamos un rapel de casi otros 30 metros hasta la poza que hay antes del pasamanos.

Por unanimidad, se eligió esta segunda opción, ya que así no nos tendríamos que sumergir en el agua, y si rapelamos la cascada de los Litueros con la capucha puesta, no nos mojaríamos por dentro del traje. 

Como además, habíamos seleccionado las tallas de los neoprenos de barranquismo  para que  quedasen bien ajustados,  habíamos traído guantes para todos, y en el briefing antes de la actividad, habíamos dado indicaciones para realizar una gestión del frio adecuada: saliendo pronto del agua y poniéndonos al sol lo antes posible, ninguno de los participantes pasó frío.

Este cambio de planes, permitió adquirir una mejor técnica de rapel antes del rapel largo bajo la cascada. De esta forma, todos los participantes rapelaron mejor de lo que viene a ser habitual en una primera experiencia. Aguantaron todos sobre sus pies cuando el agua les pasa por encima, sin tener que sentarse en la roca que suele ser la opción que otros participantes, más habitualmente, deciden elegir en su primer día de barranquismo.

Realmente se puede disfrutar del barranquismo en Madrid incluso en una mañana de Abril si sabemos gestionar un par de variables como son la elección del recorrido y el material que empleamos. Como prueba, quedan las sonrisas en la foto final de este equipazo de campeones.

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